David Byrne, ex líder de Talking Heads, decidió utilizar un edificio como instrumento, a ver qué música podia producir. Para ello conectó un teclado a diferentes partes del edificio, y cada tecla, al ser pulsada, producia una vibración o un golpe en alguna parte del mismo. La expo se tituló Playing the Building y el público pudo interpretar música con tan extraño instrumento.

Curiosor, pero vamos que no lo veo yo nada del otro mundo. Nos inventamos cada cosa, bueno, se inventan, que yo en I+D más bien poco.
Es lo que pasa con estas cosas: no sirven para nada y parecen una chorrada, pero alguien tiene que hacerlas para ver qué ocurre. Lo fantástico hubiera sido que cada sonido tuviera una nota determinada y se pudieran tocar melodias. El resultado es demasiado ruidista, no hacia falta poner un teclado.
Yo sabía que las drogas, tomadas en edades tempranas, tenían serios efectos secundarios, pero nunca imaginé lo de este indivíduo
Comparado con Manzoni, que vendia mierda a precio de oro, esto no es nada.