David Byrne, ex líder de Talking Heads, decidió utilizar un edificio como instrumento, a ver qué música podia producir. Para ello conectó un teclado a diferentes partes del edificio, y cada tecla, al ser pulsada, producia una vibración o un golpe en alguna parte del mismo. La expo se tituló Playing the Building y el público pudo interpretar  música con tan extraño instrumento.