Estoy más tranquilo desde que la mayor preocupación de los españoles ya no es el terrorismo: ahora es la crisis. Antes me sentia culpable, vil y malvado, como un ser sin sentimientos. Me daba lo mismo lo que hiciera ETA, si De Juana Chaos comia o no comia, si el PSOE negociaba o no negociaba. Y eso, estadísticamente, no era normal. Me gusta la cúpula de Barceló y me gusta Barceló porque no pretende denunciar la realidad social de nada, ni salvar a los negritos, ni ofender a las autoridades. Se le ha criticado un montón por eso, al menos en Mallorca. Por lo visto deberia comportarse igual que los cineastas y los humoristas de El Jueves. ¿A qué viene ahora pretender que los artistas se dediquen también a este tipo de cosas?. El mundo está lleno de bellísimas personas muy preocupadas por las cosas importantes y por la gravedad del asunto, de cualquier asunto. Alguien tiene que ocuparse de la levedad.