Siempre he creido que Van Damme ha sufrido una conjura cósmica o algo así. Tras unos inicios que prometian una revolución en el séptimo arte (Contacto Sangriento, Kickboxer) el director que podria haberlo convertido en un astro nunca llegó. A partir de entonces su talento fue languideciendo en productos mediocres. Sin embargo, sus fans confiamos en que algún dia renazca de sus cenizas cual Ave Fénix.

Esta pequeña obra maestra nos ha devuelto la esperanza.