Al Gore es otro de esos aguafiestas que intenta por todos los medios que nos perdamos el fin del mundo. Mucho antes de ser vicepresidente con Clinton ya se dedicaba a convencer a la gente de que el cambio climático es reversible si juntos nos lo proponemos.

En España se publicó, en el lejano año de 1993, su libro La Tierra en Juego, un alegato ecologista que deberia haber despertado las conciencias de los ciudadanos españoles. Sin embargo, al estar la edición patrocinada por Endesa no se puso a la venta en librerias, sino que se regaló a saber quién. Quizás a los accionistas, seriamente preocupados por el tema.

Total, que ahora vuelve con una película-documental An Inconvenient Truth. Y las reacciones de los empresarios norteamericanos no se han hecho esperar: anuncios en televisión denigrando a Gore pagados por ellos. George Bush, por su lado, ha declarado que no la piensa ir a ver.

Por supuesto que los brillante blogs liberales patrios pondrán a Gore en su sitio. No me cabe la menor duda. Los profesionales ya están en ello.

Así que no hay que preocuparse por nada, amigos aficionados a la destrucción. Si los científicos no se equivocan, no nos perderemos el mayor espectáculo del mundo.