Los mismos que tachan a Evo Morales de campesino cocalero simplón, los mismos que se burlan de él en bromas telefónicas, los mismos que temen que sea un rojeras que nacionalice todas las empresas y tal y tal, pues son los mismos que no paran de quejarse de que en España esté aumentando la inmigración.

(En España hay unos 120.000 bolivianos.)

Y es que no se puede tener todo, amigos mismos de siempre. O dejamos que las empresas extranjeras chupen la sangre a Bolivia, como se ha hecho en toda Latinoamérica durante el siglo XX, o dejamos que un hombre del pueblo gobierne para y por el pueblo.

Porque si vivieran bien los bolivianos en Bolivia, dudo que quisieran venir a España a aguantar nuestros políticos y nuestra televisión.


Mejor cocalero que coca-colero.